Kalrath’Dhaunae Trazll
El joven faern había pasado toda la mañana haciendo inventario, anotando punto por punto la cantidad de suministros que disponía de cada uno de sus… productos, a la par que revisaba, una vez más, que todo estuviese bien ordenado.
En unos pocos días más debería partir de Mantol-Derith y debía de asegurarse de que todo estuviese bien atado, en más de un sentido. Lo malo de todo esto era que, por desgracia, las arañas que poblaban el marchito champiñón no dispondrían de sus cuidados.
*Lo siento queridas, pero los negocios son los negocios, y Lolth es Lolth. De todos modos, me aseguraré de dejaros unos cuantos aperitivos como reserva*.
En ese instante, cuando cambiaba un grupo de arañas de sitio, un drow apartó las telarañas que hacían de cortina de su champiñón. La idea de un posible cliente quedó descartada nada más verlo: era un guardia de Harammamyl. Por si fuera poco, traía órdenes para que Kalrath’ se presentase de inmediato en sus oficinas.
*¿Hmm? ¿Tan de improviso? Quizás haya atado cabos desde nuestra última conversación y quiera más información al respecto…*.
- Claro, en seguida - respondió Kalrath’ terminando de guardar unos elixires en un viejo arcón.
- ¿Puedo saber con qué propósito me hace llamar? - preguntó de manera previsora. Nunca se sabía por dónde te podía salir una hembra como Harammamyl.