Kalrath’Dhaunae TrazllA estas horas, la Seta Cóncava estaba a reventar pero, por suerte para él, todavía podía hacerse con un sitio en la barra. De los reservados podía irse olvidando, principalmente por la charla que mantenían dos sacerdotisas entre sí, acompañados por sus escoltas, siempre vigilantes ante cualquier problema.
*Ni que estuviésemos en la posada de Dinnka. No hacía falta semejante despliegue a menos que quieras presumir... o protegerte de otra araña*.Sea como fuere, Kalrath' ocupó uno de los taburetes de la barra y, tras pedir un poco de vino y algo más consistente para comer, evaluó a los demás clientes. Mercaderes, faerns, mercenarios... uno podía encontrar toda clase de elementos a esta hora.
*Hmm... mercenarios...*.Mientras disfrutaba de su filete de rhozé, o a eso sabía al menos, le estuvo dando vueltas a la presencia de los mercenarios y un posible reclutamiento.
*La joven Del'Armgo era quien iba a encargarse de esa tarea, ya fuese directamente o por medio de alguno de sus siervos, o eso creo recordar. De todos modos, eso me es indiferente. Yo tengo que asegurarme de tener un grupo bien compacto para cuando me reúna con Rrostar*.El joven faern, terminando ya con su almuerzo, miró a los drows, comprobando si había alguno de ellos que destacase especialmente, lo que, muy probablemente, lo convertiría en el jefe del grupo y con quien debería tratar.
*Es hora de tejer la red...*.Tras beber un poco más de su vino, se acercó con paso taimado hacia el grupo, copa en mano, llamando levemente su atención.
- Vendui'. ¿Necesitáis trabajo? - dijo el faern sin rodeos. No esperaba perder mucho el tiempo con ellos así que dejaría las cosas claras desde el principio.
*Sí, pero las telarañas las mantendré ocultas, jijij...*.